Retratos!
Hay algo en ese ánimo que a veces la torna filosa, crÃtica e implacable.
Quizás la necesidad de llenar vacÃos, consume mucho de su tiempo.
Es que los seres humanos, detestamos el vacÃo.
Y más aún, el no poder llenarlo.
No hay nada malo en tu bondad, sólo la desmesura que se derrama sin querer, inconcientemente, en el exceso de atención.
Pero es esa forma de ser, la que inunda nuestros dÃas de Sol, cosiendo y cosiendo…
Te quiero Xae.
Eduardo

La sonrisa irradia como valor inalterable de tu existencia. El sabor de la vida que se tornó amargo, no opaca esos recuerdos indelebles, junto a Mario, la mitad perfecta que ya no está.
La vida sigue adelante, y con pesar en las semanas, hubo un domingo donde la sonrisa apareció, casi mágicamente, por todos los que siempre queremos estar, y no siempre estamos.
Te quiero tÃa AÃda, muy feliz cumpleaños.

Los sueños se descuelgan del tender, pueden flotar o arrastrarse por la pared, para finalmente aparecer estampados como lágrimas de cal.
Nunca hay certeza sobre que o quién es el encargado de cumplirlos, pero la búsqueda y la esperanza se cristalizan en el deseo de lo que siempre será celeste.
La bóveda envuelve el aparente sinsentido del alma, cuando desesperada, busca trepar por la esperanza olvidada en la terraza.
Soñar es el instinto que la mantiene viva a ella, y a cualquier humano que tenga una estrella al menos, brillando ahà adentro.
Desconsolada buscaba la explicación en la orilla de porque debÃa volver… Después de unos hermosos soleados dÃas, el infierno urbano aguardaba. Olvidó sus zapatillas de Cenicienta, y descalza, oliendo la tormenta, no dudó un segundo en lavar el mate en la playa. Asà tendrÃa el aroma de la sal a flor de piel cuando regresara…
¨Conflicto¨. Ganadora de la Muestra de Motivarte, 2do Año de Carrera.
Estuve trabajando (y supongo que seguiré haciéndolo) con esta serie de autoretratos, algo asà como durante un mes y medio o dos. La idea original que tuve era generar una serie de autoretratos menos posados, ya que hace un año habÃa emprendido el difÃcil camino de fotografiarse a uno mismo, sin mucho éxito, al menos, sin mucha satisfacción personal.
Esta vez fue distinto: quise retomar el tema, y decidà comenzar retratando mis manos, parte de mi que considero que dice mucho. Es asà que ese juego duró unas cuantas fotos, hasta que decidà que esas manos pudieran actuar sobre mi, o sobre cosas que me rodean, para aumentar la significación. Ahà se cruzaron los saludos surrealistas, una toma espontánea que habÃa hecho, como un disparador que vinculaba las manos con la idea del autoretrato.
De esa mezcla, la idea del retrato de manos, y la toma citada anteriormente, empiezo la producción, guiado por Rodolfo Lozano, quien supo encausar mi trabajo a algo más sintético y fuerte a nivel conceptual.
¨Censura¨, parte de la serie.
Casi inconcienemente, decidà tomar los retratos en oscuridad completa, e ir pintando con luz sobre objetos o partes de mi cuerpo que ser articulaban con la escena. Es asà que las imágenes que ven aquÃ, no tienen tratamiento digital alguno, ni montajes, ni tampoco superposiciones. Son todas tomas directas de cámara, usando la técnica de bulbo y autodisparo.
¨Subliminal Mnndato¨.
El desafÃo era complejo, ya que fui reuniendo elementos (sillón, puerta, cristo, brazo, y yo mismo) que requerÃan diferentes niveles de intensidad lumÃnica, y en 30 segundos se complicó un poco el hacer todo solo, pero valÃa la pena que la puesta y el llevarla a cabo sea personal, no querÃa que nada altere el clima y mi deseo fotográfico.
¨Cinco Dedos¨.
La experiencia fue movilizadora, y muy fructifera. Empezaron a aparecer asociaciones con objetos o cosas que no habÃa planeado desde el principio, como por ejemplo el Cristo, y las vinculaciones y mensajes para con mi persona también surgieron de manera natural en la locura de los 30 segundos disponibles para las tomas.
Asà es que la versión de autoretratos del 2007 ha sido mucho más fuerte e impactante que la predecesora, y el camino de búsqueda interior inevitablemente ha salido a la luz, a pesar de que las fotos sean en penumbras.
Eduardo Cesario
Entrada ya la madrugada, se despertó al sueño, pasaba todo el dÃa en falsa vigilia. En ese entorno fantasmagórico, donde danzan luces anaranjadas y blanquecinas, buscó respuestas. Gran problema el nuestro, de los humanos, que buscamos todo el tiempo respuestas. Muchas veces, el deambular por un mundo circular y denso, nos obliga a cuestionar. Joselito es el vÃvido ejemplo de un tipo que no supo escapar a los dientes de la sierra eléctrica. A las 4 AM comenzó con su racia famélica, de la cual no tuve más noticias.




























