
Quizás fue la manera más deliciosa y sugestiva que mi inconciente encontró para fluir.
Ahà estaba, mirándome sin pensar en una foto.
La cámara se enroscó perversamente, simulando que era un ardid para no caerse.
Pero tiempo después, tuve la chance de superponerme en un acetato de color que habÃa pintado hace rato ya…
Encontré que esa, era la manera más saludable de sangrar, mirando estupefacto y contento, lo que habÃa hecho.
Eduardo Cesario
CrÃticas Incoherencias!
Entrada ya la madrugada, se despertó al sueño, pasaba todo el dÃa en falsa vigilia. En ese entorno fantasmagórico, donde danzan luces anaranjadas y blanquecinas, buscó respuestas. Gran problema el nuestro, de los humanos, que buscamos todo el tiempo respuestas. Muchas veces, el deambular por un mundo circular y denso, nos obliga a cuestionar. Joselito es el vÃvido ejemplo de un tipo que no supo escapar a los dientes de la sierra eléctrica. A las 4 AM comenzó con su racia famélica, de la cual no tuve más noticias.
Eran las 3 de la mañana.
Una buena hora para irse a dormir, luego de un agotador y muy rutinario dÃa de trabajo.
Pero la cámara, la música y el ambiente complotan, invitan a los monstruos a salir de la pulsión más interna…
Tome la cámara y decidà buscarlos, retratarlos en exposciones interminables, con luces fugaces que apenas descubren sus dedos…
Las bestias son tortuosas, pero liberan… miles de manos, anillos, dedos con uñas pasan por sobre mi persona, es el torbellino pesadillesco, que libera el alma de rutina a un mundo de miedos pasajeros, donde lo más desgarrador es darse cuenta de la sensibildad que estoy perdiendo en lo diurno.
Eduardo Cesario![]()






















