16
Junio

Noventa y cinco (y la vida intacta)
La sonrisa irradia como valor inalterable de tu existencia. El sabor de la vida que se tornó amargo, no opaca esos recuerdos indelebles, junto a Mario, la mitad perfecta que ya no está.
La vida sigue adelante, y con pesar en las semanas, hubo un domingo donde la sonrisa apareció, casi mágicamente, por todos los que siempre queremos estar, y no siempre estamos.
Te quiero tía Aída, muy feliz cumpleaños.

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