
Los sueños se descuelgan del tender, pueden flotar o arrastrarse por la pared, para finalmente aparecer estampados como lágrimas de cal.
Nunca hay certeza sobre que o quién es el encargado de cumplirlos, pero la búsqueda y la esperanza se cristalizan en el deseo de lo que siempre será celeste.
La bóveda envuelve el aparente sinsentido del alma, cuando desesperada, busca trepar por la esperanza olvidada en la terraza.
Soñar es el instinto que la mantiene viva a ella, y a cualquier humano que tenga una estrella al menos, brillando ahà adentro.
1
Junio


















