
Sin querer activaste los taladros.
Tenés dos: uno a cada lado de tu naricita, delicada y sutil como tu sonrisa.
Esa es la forma más efectiva de palpar el interior.
Esta entrada ha sido publicada
el día Lunes, Marzo 9th, 2009 a las 1:39 am y fue clasificada en la sección Retratos.
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