El voyeur suele ocultarse de sus observados por elección.
Lo excita, lo activa la situación de ocultarse y espiar.
Tuve que convertirme en voyeur forzadamente, ya que era imposible obtener material más elaborado por encontrarme en medio de la batalla de fuerzas que fue el campo del Último Concierto de Soda Stereo.
Resignado a no poder ejecutar mi tarea de fotógrafo de manera completa, es que comencé a tratar de transformar una limitación en algo ¨estético¨, si se me permite la expresión. Me vestà de voyeur.
Merodeando entre infinitas cabezas, manos, gente… y con el estrecho ángulo de un teleobjetivo potente, conseguà estos fotogramas, que satisfacen la irracional pulsión a perpetuar instantes.





















