Eran las 3 de la mañana.
Una buena hora para irse a dormir, luego de un agotador y muy rutinario dÃa de trabajo.
Pero la cámara, la música y el ambiente complotan, invitan a los monstruos a salir de la pulsión más interna…
Tome la cámara y decidà buscarlos, retratarlos en exposciones interminables, con luces fugaces que apenas descubren sus dedos…
Las bestias son tortuosas, pero liberan… miles de manos, anillos, dedos con uñas pasan por sobre mi persona, es el torbellino pesadillesco, que libera el alma de rutina a un mundo de miedos pasajeros, donde lo más desgarrador es darse cuenta de la sensibildad que estoy perdiendo en lo diurno.
Eduardo Cesario![]()



















