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Julio

OoooOoo

Habíamos ido con Pao a pasar el día en el Jardín Japonés. Para mi sorpresa, me topé con estos hermosos peces Carpa (Koi en japonés), que hacían una suerte de morisquetas con la boca, supongo, para buscar alimento en el agua.

El dilema estaba planteado: yo quería retratarlos!. La tarea parecía en principio bastante simple, pero había dos factores que me jugaban en contra: 1) el lente angular que tenía no llegaba a tomar la boca de los peces en un plano interesante, 2) había que apostarse en algún lugar y tener paciencia de tomar el momento justo, cosa que se complicaba también por la cantidad de estos animales y lo llamativos que son.

Si no puede llegar el objetivo de la cámara a ellos ¡me voy a acercar yo!

Había llevado las lentillas de aproximación, +1,+2,+4. Así fue que combiné dos lentillas para poder acercarme más y lograr un plano más ajustado a lo que quería lograr. Ahora, hubo otros dos subproblemas, digamos: a) Encontrar un lugar donde pudiera casi bajar al agua, b) la profundidad de campo de las lentillas, que es ínfima, por lo cual tuve que cerrar unos cuantos puntos el diafragma, para asegurarme una mínima cobertura del pez.

Armado de paciencia, y con unas cuantas posturas más que ridículas, fue que tomé esta foto, la que más me gusta de toda la serie. Está bueno a veces que uno pueda darse maña con los elementos que cuenta, para lograr un resultado parecido al que se imaginó en su cabeza, por más que no cuente con todos los elementos necesarios.

Eduardo Cesario La Criatura Creativa

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